domingo, 25 de diciembre de 2011

--->> A REINVENTARNOS!! <<---

Quizá antes de cerrar este año valdría la pena hacernos una autoevaluación. Digo quizá; porque habrá muchos que prefieran no darse cuenta de nada por que les resulte incómoda la idea de evaluar nuestra vida en este año que se extingue, y como actualmente todo se remite a lo que esta en vogue pues "la autocrítica" no está de moda... y es que resulta bastante dificil en la autoevaluación tener la valentía y la congruencia necesaria para aceptar la dosis de abusivos, egoístas, sádicos, vengativos, incongruentes, que habita en todos. Si empezamos tomando postura frente a nosotros mismos confrontándonos, viendo nuestros lados oscuros sin negarlos y sin responsabilizar a los otros, ya tendremos buena parte de la tarea hecha. Si lastimé, ofendí, insulté, grite, violenté...debería pedir perdón a quien corresponda. Si mentí, engañé, defraudé, abusé, me aproveché, debería reparar el daño cometido. Si me convertí en víctima de todas las circunstancias, pobre criatura indefensa que sólo sufrió y lo pasó mal, como estrategia de manipulación para obtener favores, préstamos en dinero o en especie, quizá debería plantearme seriamente entrar a la adultez plena y hacerme responsable de las decisiones que me han puesto en el lugar en donde estoy.

En la evaluación de un año, también podemos incluir cosas lindas como por ejemplo lo que aprendimos de nuestros errores, de nuestros malos hábitos, del sufrimiento. Podríamos poner por escrito todos los proyectos que completamos exitosamente en este año y hacer quizá la nueva lista de aquello que se quedó sin completar. Los proyectos inconclusos, insisto, son "basura mental". Lastres emocionales que nos vuelven ineficaces para seguir creciendo y avanzando.

Quizá me debería preguntar si las prioridades a las que dediqué mi energía son congruentes con lo que digo concientemente es lo más importante para mí. Si soy una mujer u hombre de familia...¿le dediqué a ésta el tiempo que se merecía? ¿cultivé la relación con mi pareja, con mis hijos, con el entusiasmo, la alegría y la pasión necesarias? Si estaba harto de mis deudas, ¿logré austeridad en mis gastos y solventé mis rezagos financieros? Si deseaba crecer y madurar en mi profesión ¿hice lo que tenía que hacer? ¿me actualicé, estudié, me dediqué, fui entregada(o) y comprometida(o) con mi trabajo?


Tambien podríamos hacer una lista de las personas, situaciones, libros, películas, viajes, momentos, decisiones, fechas...que nos cambiaron; que nos transformaron un poco en otros, tal vez mejores o peores a partir de esas experiencias. Si uno vivió un amor tormentoso este año que termina, seguro que aunque se esconda debajo de las piedras, sabe en el fondo que tiene el corazón roto, que la confianza está mermada, que el autoestima esta raspada, que habrá que reconstruirse por dentro y aprender a relacionarse más saludablemente en el futuro...

La filosofía de vida es algo que va mutando no en lo esencial, sino en la forma de ser experimentada; así que me podría preguntar si estoy rodeado de las personas, de los proyectos, de las ideas, de los libros, de las películas, de los cursos, de los amores, de la vida compartida en familia , en pareja o en soledad, congruente con lo que yo pienso que es la esencia, el sentido, el porqué o para qué vivir...
 Y es así como al final siempre llegamos a las cuestiones como a ¿Me hace feliz el destino que tomó mi vida este año o debo cambiar de rumbo para el siguiente?... a escribir las respuestas!!.